martes, 20 de marzo de 2007

En el avión volando voy (9......)

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David Corniales agradeció en el alma ese favor, no había palabras ni palmadas que pudieran corresponder a tal acción, que no hizo sinó que proteger a David de sí mismo, de su propia inutilidad.

Hombre previsor, David se dirigió a un bar, para poder tener en reserva algo que comer por si en el avión, no se pudiera obtener una pitanza digna.

Consiguió un Sanguixh a qué me suena esto) vegetal, y se llevó un cacaolat, qué coñio, paga la empresa no?!!? Se fue más contento que una martingala, a sentarse delante de la puerta de embarque. Delante de él, una gorda subida de tono más bien vieja le miraba. Giró los ojos, buscando la azafata, pensando quizás que mejoraría el paisaje. A su lado, un par de alemanas también rubias pero estas de mejor talante, le hicieron sonreir. Pensaba si podría practicar lenguas con ellas, quizá el alemán incluso. Un amigo le dijo que la mejor manera -o al menos la más placentera- de aprender un idioma era echándose novio/a de ese país.

Pasó largo rato, en el que intentó hacer un crucigrama, cosa harto difícil con las lagañas que llevaba. Finalmente, llamaron por el altavoz, y acto seguido, una cola enorme se situó delante de la puerta de embarque. Pausadamente, David se puso detrás de la gorda. Las alemanas estaban dos parejas más adelante.

Finalmente pasó el control, se dirigió al interior de la lata (digo el avión) y buscó su sitio. Estaba entre la gorda y un chino que se sacó los zapatos, con lo que acto seguido un olor apestoso inundó la zona de asientos. Tuvo que pedir auxilio a la azafata, quien no sin un buen esfuerzo, consiguió hacerle entender al chino que sus calcetines estaban ya muertos y debía enterrarlos si no quería hacer lo propio con todos los pasajeros.

Después de todas estas vicisitudes, David se acomodó en su asiento. Los dulces sueños acudían a su mente, con los ojos cerrados, soñaba con unos demonios que se escapaban y con un mundo que no necesitaba corsés antibalas. Que las nubes eran algodón de azúcar y todos le querían con locura. Que veía corderitos que parecían pandas, en blanco y negro, y que finalmente le aumentaban el sueldo.

Se despertó más tarde, el sol se había levantado, la luna se fue, y el coco le dolía mucho, las alturas se le habían subido a la cabecha. Y el avión ya despuntaba para aterrizar en Hannover. Justo empezaría a trabajar dentro de un rato (aún no había pegado un palo al agua), había que desperezarse y no pensar más en lo impensable.


2 comentarios:

El Arrepentido que se arrepintió dijo...

Mi estimado Full:

¿Le has recomendado a tu estimado David que recurra a un psicologo? necesita urgentemente que alguien le diga que debe madurar y dejar de soñar con utopias, el mundo es duro y con su actitud solo conseguirá que alguien le deserraje un tiro por inocente (¿has leído las noticias? "...Inocente muere en..", "...Inocente recibe balazo por...")
en fin...

A proposito, luego de mucho quemarme las pestañas por tu preguna he logrado responderla en mi blog, visitalo, plis

fullmoonthe dijo...

Ahora voy....

saludos