martes, 27 de marzo de 2007

Un dolor de cabecha impresionante, Corniales (11........)

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Y oootra vez que suena el despertador, pero Corniales no sabía donde estaba del descomunal dolor de cabeza que experimentaba. Ese madrugón, esa tortura malaya, ese deshorario que no es vida, le había pasado factura. Intentó levantar la testa, pero los círculo que daba la lámpara de popeye parecían las vueltas en la cubierta del Titanic.

-Me ducho y estoy salvado

Ay esas duchas. Corniales era joven, aunque saliera de parranda o tuviera mala noche, él sabía que dos cosas cruciales le podrían ayudar a superar la mañana y por ende la tarde: una buena ducha, a poder ser caliente (si era fría entonces ahorraba mucha agua) y un buen café. Sólo tenía que arrastrarse hasta el plato de ducha (era un bañaseo zaparrastroso) superar la barreriña y sentarse en la repisa. Un bueno chorro de agua haría el resto.

Ese trayecto duró lo suyo. Se cayó de bruces tres veces, estuvo dormido 5 minutos al lado de la mesa del comedor, y la tentación le asaltó al pasar por el sofá. Pero llegó, voto a brios que llegó.

Con el programador horario que tenía, que había puesto en marcha el calefactor una hora antes, conseguía que el aire del bañito estuviese calentito, aunque el suelo y el resto del piso estaba gélido, el aire del bañito estaba calentito. Se desnudó y se metió en la bañerita helaada. Al cabo de un momento, el agua reparadora del termo le volvió en sí, y pudo terminar su recuperación asistida rápidamente.

Luego lo de siempre, ropa, afeitado, coche y...palafábrica. La carretera estaba tranquila, de hecho con lo que llevaba no deseaba correr mucho. Llegó por fin a la ofis, y sin prácticamente saludar a la chica de recepción, dejó sus cosas y se encaminó a la máquina de café.

Segundos después, Corniales era un hombre nuevo.

Saboreando el café, Corniales pensó en todo el tema de su sueldo y del trabajo.


Pensó en cuando estuvo trabajando tan duro -y aún dura- pensando más que nada que el propietario era amigo, era de la zona, era un lugareño como él, un vecino del mismo pueblo, y por lo tanto le debía un ejecución extrema, una colaboración perpetua, una dedicación exclusiva, un amor incondicional. Quizás Corniales aún no se había llegado a dar cuenta, del engaño en que se encontraba. Engañado, como el patito que sigue a la piedra que cree su madre, o como el renacuajo que nada en la charca sin tener claro quien es su padre, así era el cariño paternal que quizás a Corniales le impulsaba a inmolarse en el día a día, en cada minuto que trabajaba por cuenta ajena (se debería haber leido la declaración de la renta para comprenderlo mejor). De cualquier otro modo no podría explicarse ese sentimiento irracional de sacrificio extremo.

Había decidido sincerarse con él . (Dios bendito menuda decisión más infatua)

4 comentarios:

Alicia dijo...

Uys... Parece una afoto sacada de "camera café"... Una serie que, por cierto, no me gusta mucho.

Como, por desgracia, conozco bastante bien esas máquinas de café (en mi trabajo abunda de eso) yo diría que pediste... ¿leche manchada?

¿Has probado el consomé? Es ideal para invitar a tu peor enemigo. Y qué bonita la Audrey Hepburn...

Besos, Full.

fullmoonthe dijo...

Gracias por visitarme, hoy me sentía solo.

Sí, el consomé lo tomó un amigo y traspasó.

Mañana hablamos

un besazo wapa

slts

El Arrepentido que se arrepintió dijo...

Como lleguen los arquitectos fiscales nacionales a Spain que te ofrecí vas a ver que David va a tener que hacerse el habito de ducharse con agua fria cada día del año.

Tambien alguna vez me invitaron un café de esos y lo pedí con leche ¿Has visto algo más asqueroso que el residuo que queda n el fondo del vaso? me acuerod y me da tembladera.

Saludos Full (¿te gustó el azul?)

fullmoonthe dijo...

Buenos días a los dos!

Ese café...pero no hay opción es lo que hay, uno se acostumbra a todo, incluso al arsénico.

Qué gracia con esos arquitectos, debe ser una experiencia.

Lo de cámara café podría haber sido un buen programa pero no tratan el tema de verdad, sinó de forma irreal. No me gusta tampoco pero me encanta la idea. Haré un programa así de mayor.

Ayer fue un día rariyo y hoy veremos, a ver qué pasa.

El azul está genial, gracias, sois unos incondicionales

hasta ahora mismo!